Los médicos de cabecera y odontólogos que brindan servicios a los afiliados del PAMI comenzaron este lunes un paro nacional de 72 horas. La medida, impulsada por las entidades que representan al sector, busca visibilizar el reclamo por mejoras de ingresos y en las condiciones de contratación vigentes.
El conflicto surge en un contexto de preocupación por la sostenibilidad económica de los consultorios. Según denuncian los profesionales, los valores percibidos por cada consulta y prestación han sufrido un marcado retraso respecto a la inflación acumulada. A este panorama se suma el incremento constante de los costos operativos, que incluyen el mantenimiento de infraestructura, insumos médicos y personal administrativo.
Desde las organizaciones gremiales sostuvieron que “el valor de determinadas consultas resulta insuficiente para cubrir gastos básicos de funcionamiento”. Esta situación afecta con mayor rigor a aquellos especialistas cuya actividad principal depende de la obra social estatal, la más grande del país.
La interrupción de las prestaciones genera incertidumbre sobre la atención de millones de adultos mayores. Los médicos de cabecera constituyen el primer eslabón del sistema sanitario, encargados de controles preventivos, seguimiento de enfermedades crónicas y derivaciones a especialistas. Por su parte, en el área de odontología, la medida impacta sobre los turnos programados y tratamientos en curso.
En cuanto a las negociaciones, el punto de mayor fricción reside en la propuesta oficial. Según los representantes del sector, “la oferta contempla aumentos del 1,9% para junio y otro 1,9% para julio”, cifras que consideran insuficientes para revertir la pérdida del poder adquisitivo. Aunque se prevé el mantenimiento de guardias para urgencias, el acatamiento efectivo podría variar según la región.






