El Movimiento Derecho al Futuro quiere llegar a fin de año con una definición clave: tener encaminado un candidato único para competir por la gobernación bonaerense y garantizar la continuidad del proyecto político de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires.
En el armado del gobernador consideran que el escenario ideal sería consolidar una figura propia, surgida del axelismo, pero no descartan que esa candidatura termine fortaleciéndose en una PASO con dirigentes del llamado Grupo AFA, donde aparecen posicionados Federico Otermín y Federico Achával.
Por ahora, los nombres que salieron a la cancha desde el corazón del axelismo son Gabriel Katopodis y Julio Alak.
El ministro de Infraestructura intenta construir su perfil desde la gestión, la obra pública y la cercanía con intendentes. Su principal capital político es la relación que tejió durante años con jefes comunales de distintos sectores del peronismo. Su límite, en cambio, aparece en el impacto del ajuste nacional, que frenó obras relevantes en la provincia, incluso algunas con financiamiento internacional comprometido.
Alak, por su parte, busca hacer valer su experiencia en cargos nacionales, provinciales y municipales. Desde La Plata, comenzó a moverse con sectores de la vieja guardia peronista, con una estrategia orientada a captar apoyos en un peronismo más tradicional y conservador.
En paralelo, también aparece en el radar Jorge Ferraresi. El intendente de Avellaneda volvió a pedir licencia y dejó al frente del municipio a su esposa, Magdalena Sierra, en una señal que muchos interpretan como parte de su propio reacomodamiento político.
En su entorno sostienen que Ferraresi está convencido de que no habrá cambios en la ley que limita las reelecciones indefinidas de los intendentes. Por eso, apunta a que Sierra se consolide como candidata local mientras él busca proyectarse hacia la provincia.
Tampoco se descarta que en las próximas semanas surjan otros nombres. Uno de los que empezó a moverse es el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, quien aparece como un dirigente cercano a Kicillof, aunque todavía intenta mantener puentes abiertos tanto con el gobernador como con Máximo Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
Para el axelismo, una PASO podría ser una herramienta útil para ordenar el proceso y legitimar una candidatura. Por eso miran con atención al Grupo AFA, el armado de intendentes donde confluyen Federico Otermín, de Lomas de Zamora; Federico Achával, de Pilar; Gastón Granados, de Ezeiza; y Nicolás Mantegazza, de San Vicente.
Dentro del MDF reconocen que ese grupo muestra niveles de coordinación que, en algunos aspectos, incluso superan al propio axelismo, donde las aspiraciones aparecen más dispersas.
“Tengo una decisión clara que es seguir haciendo política. Caminé este último tiempo junto a otros compañeros. Es tiempo de construir, de ponernos de acuerdo”, expresó Achával.
El intendente de Pilar evitó presentarse como candidato del espacio y repartió elogios hacia Granados, Mantegazza y Otermín, pero también hacia otros jefes comunales como Gustavo Cocconi, de Tapalqué; Juan Pablo García, de Dolores; y Gustavo Walker, de Pila.
El objetivo del Grupo AFA es consolidarse como una cuarta pata dentro del peronismo bonaerense, junto al kirchnerismo, el axelismo y el massismo. Su origen está vinculado al peso electoral que tuvieron varios municipios del conurbano en la victoria de Kicillof en la última elección legislativa provincial.
La discusión recién empieza, pero el mensaje interno es claro: el axelismo quiere evitar llegar tarde a la pelea por la sucesión. La prioridad será ordenar nombres, evitar una dispersión prematura y construir una candidatura capaz de sostener el proyecto bonaerense más allá del segundo mandato de Kicillof.






