El consumo de carne de pollo alcanzó un récord histórico y superó al de carne vacuna, impulsado por un cambio en los hábitos de consumo, la diferencia de precios y el crecimiento de la industria avícola.
Por primera vez en la historia, la carne de pollo se convirtió en la proteína animal más consumida en la Argentina, al alcanzar un consumo per cápita de 49,4 kilos anuales durante 2025, según datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).
En contraste, el consumo promedio de carne vacuna cayó a 47 kilos por habitante en los últimos doce meses, lo que representa una disminución interanual del 8,2 por ciento, de acuerdo con la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
La producción nacional de pollo llegó a 2,47 millones de toneladas en 2025, uno de los mayores registros históricos, con una faena cercana a los 750 millones de aves. Además, el sector exportó carne aviar a 74 destinos internacionales.
En tanto, la producción de carne vacuna alcanzó 1,428 millones de toneladas durante el primer semestre de 2026, un 6,2 por ciento menos que en igual período del año anterior. La caída del consumo interno fue parcialmente compensada por un incremento de las exportaciones, que crecieron 10,2 por ciento entre enero y junio.
Especialistas atribuyen el crecimiento del consumo de pollo a su precio más competitivo, la mayor eficiencia productiva del sector y su perfil nutricional, con un alto aporte de proteínas y bajo contenido de grasas y sodio.
De esta manera, la tradicional supremacía de la carne vacuna en la mesa de los argentinos quedó desplazada por una tendencia de consumo que viene consolidándose en los últimos años.






