El gobierno bonaerense ofreció a los trabajadores estatales de la administración central el mismo esquema salarial que había presentado a los gremios docentes: una suba del 7 por ciento en dos cuotas, calculada sobre los salarios de junio.
La propuesta contempla un incremento del 5 por ciento en julio y del 2 por ciento en agosto, además del compromiso de reabrir la negociación paritaria en septiembre.
La reunión con los gremios estatales comprendidos en la Ley 10.430 se realizó de manera virtual. Tras el encuentro, ATE anunció que pondrá la oferta a consideración de sus bases, una señal que podría abrir el camino a un entendimiento.
El esquema replica la propuesta realizada al Frente de Unidad Docente Bonaerense, que también resolvió consultar a sus afiliados luego de rechazar la oferta anterior del 2,5 por ciento para julio.
En esta nueva etapa, el Ejecutivo provincial volvió a remarcar la situación de estrechez fiscal que atraviesa la administración bonaerense, atribuida a los recortes de fondos nacionales y a la caída de la recaudación, que también impacta sobre la coparticipación.
El secretario general de ATE, Claudio Arévalo, valoró que, “pese al ajuste que viene haciendo Milei”, el gobierno de Axel Kicillof “demuestra que se pueden seguir haciendo esfuerzos”.
De todos modos, advirtió que el sector necesita avanzar en una recomposición salarial y volvió a plantear el reclamo por el pase a planta permanente de unos 14 mil trabajadores precarizados.
La definición quedará ahora en manos de las bases gremiales, mientras la Provincia espera encaminar un acuerdo que le permita cerrar la paritaria de julio y agosto, con una nueva instancia de revisión prevista para septiembre.




